
La experiencia que me ha permitido la Maestría de participar en espacios educativos mediados por tic me ha propiciado ver el rol de moderador como un facilitador para formar a los aprendices en la autonomía , sobre la base de potenciar la Autorregulación de manera tal, que conduce autodirigir el aprendizaje y transferirlo a otros ámbitos de la vida.
La labor del moderador es tal que debe propiciar al estudiante salir del caparazón de comodidad en la que se encuentra, en la función de receptor pasivo de información, desempeñando el papel de mero procesador memorístico.
Frente a esta situación, se hace necesario que el moderador trabaje para que los estudiantes desempeñen un rol activo y participativo en la búsqueda, localización, intercambio e interpretación de la información y de que sean capaces de trabajar de forma interactiva y en colaboración con el resto de compañeros.
Por su puesto, ello supone el dominio no sólo de técnicas de localización de información por parte del estudiante, sino también de los instrumentos técnicos por medio de los cuales se desarrollará y establecerá la interactividad, no significando que el estudiante se convierta en un programador o experto informático, es aquí que el moderador debe buscar que el estudiante rompa actitudes negativas y de rechazo hacia la máquina (si existen), y lograr principalmente en el comprensión de las posibilidades que la tecnología permite y de esta manera las adquiera con voluntad propia y sea capaz de aplicarlas en los actos cotidianos, dándole así significado.
Para cumplir las aseveraciones anteriores el moderador debe cumplir con una serie de habilidades y capacidades. En este aspecto,( Berge, 1995, citado por Cabero,2004) nos habla que le profesor debe de poseer las siguientes:
• Tener claro los objetivos de la participación.
• Mantener un estilo de comunicación no autoritario.
• Animar la participación.
• Ser objetivo y considerar el tono de la intervención.
• Promover conversaciones privadas: diseñar situaciones para las personas con
intereses similares.
• Cuidar el uso del humor y del sarcasmo, ya que no todo el mundo puede
compartir los mismos valores.
• Alabar y reforzar públicamente las conductas positivas.
• No ignorar las conductas negativas, pero llamar la atención de forma privada.
Referentes
CABERO, J; LLORENTE, M.C. Y ROMÁN, P (2004) Las herramientas de comunicación en el “aprendizaje mezclado” Píxel-Bit. Revista de medios y educación, nº 23, pp. 27- 41.